Aproximadamente el 10 al 15 % de las parejas en edad reproductiva presentan dificultades para tener descendencia y un porcentaje de parejas aún no conocido, pero posiblemente mayor, tiene menos hijos de los deseados. Es decir que 1 de cada 6-7 parejas consultan por esterilidad y esta incidencia va en aumento en forma progresiva.

La postergación de la maternidad por causas económicas, laborales y/o sociales ha llevado a que los pacientes consulten a mayor edad. Este dato es importante ya que cuantos más años tenga la mujer, menos chances tendrá de lograr un embarazo.

En un principio, frente a la consulta de una pareja con problemas de fertilidad, se estudiaba a la mujer. Hoy en día se sabe que un tercio de las alteraciones son de causa femenina, otro tercio de causa masculina y el tercio restante de causas combinadas y de lo que se denomina esterilidad sin causa aparente (ESCA).

De todas maneras, es importante tener en cuenta que la incapacidad de gestar es un problema de pareja. Cada individuo posee una capacidad de fertilidad y la posibilidad de fecundar de una pareja resulta de la sumatoria del potencial de quienes la componen.

Se considera que una pareja posiblemente tenga alteraciones en su fertilidad, cuando luego de un año de mantener relaciones sexuales en forma regular y sin utilizar métodos anticonceptivos no es capaz de lograr un embarazo. El motivo por el que se determinó este lapso de tiempo es que en una pareja sin trastornos en su fertilidad, las chances de quedar embarazada es de cerca del 20 al 30% por ciclo. Por lo tanto, el 80 al 85% de las parejas logran el embarazo dentro de los primeros 12 ciclos o meses. Se conoce que de cada 100 parejas que buscan embarazo, la mitad lo logrará dentro de los primeros seis meses, 30 en el segundo semestre, quedando 20 sin embarazar dentro de ese año.

Es por todo esto que generalmente uno comienza a estudiar a la pareja cuando ha estado expuesta a embarazo durante un año y el mismo no llega. Sin embargo, ante una mujer de más de 35 años, uno comienza a estudiarla a los seis meses de búsqueda. Por otro lado, hay factores como la obstrucción tubaria, las anomalías congénitas y otros, que llevan a la esterilidad y que no requieren un año de intentar concebir para poder diagnosticarlos. Es por eso, que cada pareja hay que tratarla de manera individual.

Para el estudio de la pareja estéril, entonces, hay que evaluar todos los factores que puedan ser responsables de la misma. Las causas femeninas pueden involucrar un factor cervical, uterino, tubario, endocrino u ovárico. Las causas masculinas pueden ser de origen.

Dra. Marisa Geller. Ginecóloga. Especialista en Endocrinología Ginecológica y Reproductiva. Artículo publicado en LA REVISTA de los countries de Tigre. Abril 2007.
El proceso de reproducción es muy complejo. Para que se produzca la concepción y comience el embarazo, cientos de eventos tienen que llevarse a cabo de una manera muy precisa.

El espermatozoide debe formarse en el testículo, madurar, eyacularse en la vagina, nadar a través del cuello, continuar hacia el útero y hacia las trompas. Allí, debe encontrarse con un óvulo dentro de las 12 horas aproximadamente, unirse, penetrar la membrana externa del óvulo y fertilizarlo. Luego de permanecer en una de las trompas de falopio por alrededor de dos días, el huevo fertilizado debe descender al útero, crecer y dividirse por unos días más y luego implantarse en el endometrio, la capa interna del útero.

Cualquier problema en alguna de estas etapas puede causar esterilidad. El espermatozoide puede no ser viable o estar muerto o puede ser viable pero inmóvil y por ende no puede "nadar" correctamente. Puede estar saludable pero no estar acompañado de un número suficiente de espermatozoides; aunque se necesite sólo un espermatozoide para la fertilización, los hombres que tienen menos de 20 millones de espermas por mililitro, frecuentemente tienen problemas de esterilidad.

Los conductos que transportan los espermatozoides pueden estar bloqueados. Una vez dentro del cuello uterino, el moco cervical puede ser hostil y no permitir el ascenso de los espermatozoides. Las trompas de falopio también, pueden estar bloqueadas. Si el espermatozoide logra llegar al óvulo, puede no estar en condiciones de penetrarlo y fertilizarlo. La investigación médica ha hecho grandes avances para entender el proceso reproductivo e identificar los problemas que ocurren en cada paso.

En un gran número de casos, estas barreras pueden corregirse o mejorarse para lograr una solución en las parejas que consultan por esterilidad. Existen muchas formas, algunas sencillas y otras no tanto, de brindar soluciones a estos problemas. Teniendo todos estos aspectos en cuenta, se intenta una estrategia para aumentar la fertilidad en cada pareja. Es importante hacer un diagnóstico rápido, en uno o dos meses desde la primera consulta, para no agobiar a la pareja y poder instaurar un tratamiento lo antes posible. Si el problema es un número insuficiente de espermas, se puede obtener una muestra de esperma, concentrarlo por centrifugado y mejorarlo por medios químicos para hacerlo más potente. Luego, se introduce en el útero de la pareja; esto es lo que llamamos una inseminación artificial.

La falta de ovulación puede tratarse con hormonas para producir una "superovulación" que puede luego complementarse con relaciones sexuales programadas o con una inseminación artificial u otras maneras de juntar el óvulo con el esperma. Otra manera de juntar el óvulo con el esperma es a través de la fertilización in vitro. "In vitro" significa que se colocan en el laboratorio en un vidrio a los espermas y los óvulos y se los deja que fertilicen. Luego de la fertilización, se transfieren los embriones directamente en el útero. Uno de los últimos desarrollos en las técnicas de reproducción asistida es la inyección intracitoplasmática del esperma (ICSI).

Este procedimiento involucra la inyección de un solo esperma en el óvulo, permitiendo a los hombres con un conteo extremadamente bajo de esperma, ser padres. Es fundamental tratar en forma individual a cada pareja y pesquisar su problema para poder así ofrecerle el tratamiento indicado.

Dra. Marisa Geller. Ginecóloga, especialista en fertilidad. Paseo de la Bahía Studios II. Tel 4871-8518. Artículo publicado en Gallaretas, el periódico de la gente de Nordelta. Revista mensual independiente. Junio 2007.
 
 
Son muchas las parejas que desean tener un hijo pero no lo logran por distintas causas. En algunos casos el problema está en la producción de óvulos y se debe recurrir a la donación de los mismos. Pero, ¿de qué se trata esto? Existen varios factores que pueden hacer que una mujer no pueda usar sus propios óvulos.

Entre ellos deben considerarse la menopausia prematura (cuando aparece antes de los 40 años), los tratamientos de quimioterapia o radioterapia a los que son sometidas las mujeres para curar diversos tipos de cánceres, alteraciones genéticas, pero sobre todo, el hecho de encarar la maternidad a una edad avanzada.

Aunque la mujer siga teniendo una menstruación normal, a partir de los 40 años la cantidad y calidad de los óvulos en los ovarios disminuye, lo que dificulta el logro de un embarazo. Es por eso, que se recurre a la donación de óvulos. La donación de óvulos es anónima y se realiza con óvulos de mujeres fértiles menores de 35 años que no presentan ni enfermedades de transmisión sexual ni antecedentes genéticos relevantes. La donante y la receptora no se conocen entre sí y, a su vez, la donante jamás sabrá si sus óvulos llegaron a procrear un nuevo ser.

Las mujeres voluntarias, se estimulan los ovarios con hormonas para que se produzcan una cantidad importante de óvulos. Se realizan los controles adecuados para luego extraer los óvulos, bajo anestesia, a través de una ecografía transvaginal. Esos óvulos van a ser luego utilizados por la pareja receptora ya que se van a poner a fertilizar con los espermatozoides de su pareja. Así, se generan embriones que son luego transferidos al útero de la mujer que busca embarazo. Este tratamiento requiere una coordinación importante para realizar la extracción de óvulos (de la donante) y la transferencia de embriones (en la receptora) en el mismo período.

Es decir que se sincroniza la estimulación de la ovulación de la donante con la preparación del endometrio de la receptora para que sea receptivo a los embriones originados con el semen del marido. Si se obtiene una buena cantidad de embriones, el excedente se puede congelar para una transferencia posterior y así tener más descendientes con el mismo material genético.

Como las donantes son mujeres jóvenes y fértiles la tasa de embarazo es muy buena y otorga una alternativa válida a parejas que, de otra manera, no logran ser padres. Las chances de éxito de este procedimiento son del 45 % por intento. Esta tasa de embarazo, es la más alta de cualquier tratamiento de reproducción ya que combina óvulos de una mujer joven, de buena calidad, con un endometrio perfectamente preparado para recibir embriones. Cada nuevo intento tiene una tasa similar, por lo que repitiendo el procedimiento, las chances a mediano o largo plazo son realmente muy elevadas.

La donación de óvulos es un procedimiento complejo, no sólo desde el punto de vista médico sino también desde lo psicológico ya que se está incluyendo una "gameta" de una tercera persona que lleva la información genética de ésta. Esto implica que se debe hacer un duelo genético para luego considerar que, gracias a la fertilización asistida y la donación de óvulos, la mujer logra estar embarazada y vivir la experiencia del parto y así la pareja consigue formar una familia.

Dra. Marisa Geller. Ginecóloga, especialista en fertilidad. Paseo de la Bahía Studios II 3º 12. Tel 4871-8518.
Artículo publicado en Gallaretas, el periódico de la gente de Nordelta. Revista mensual independiente. Julio 2007.
 
 
   
 
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